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Reproducir
para conservar, reproducir para difundir
2.1.-
La
microfilmación
Desde época muy temprana, la política de preservación
del AHEB-BEHA contempló la
reproducción en otros soportes para evitar el deterioro de
los originales por un uso continuado en sala y en aras de poseer
una copia de seguridad que, al menos, permitiera recuperar la información
en caso de un desastre. La reproducción en otros soportes
asegura la preservación de los originales, pero, a su vez,
genera nuevos problemas para la conservación de los nuevos
materiales. Así, conservamos las copias master y las segundas
copias de microfilm, de uso diario entre los usuarios, en distintos
lugares como medio de prevención.
Aunque el volumen de documentación en soporte microfilm es
considerablemente menor que el considerado tradicional, la presencia
de este tipo de soporte en el AHEB-BEHA llevó a su Área
de conservación y preservación a adoptar una serie
de medidas y acciones de preservación y un plan de actuación
ante posibles contingencias. En general las medidas de control de
temperatura y humedad son las mismas que las aplicadas para el resto.
Cada rollo de microfilm está en una caja de cartón
que están siendo sustituidas por otras de plástico
y están colocadas en armarios metálicos, para evitar
su oxidación, golpes y el efecto de la luz directa. Para
las películas originales o las destinadas a ser primera copia
no utilizable en sala, hemos planificado un rebobinado periódico
a fin de evitar adherencias por falta de uso. En el caso de los
rollos destinados al público, hay que procurar, además,
la limpieza de la zona donde se manipule la película y el
buen estado de los aparatos lectores y hay que contar con que en
este caso un manejo inadecuado o tan continuado puede rayar o romper
el microfilm.
En un primer momento, la reproducción en microfilm estuvo
motivada por la necesidad de contar con una copia de seguridad de
la documentación. Sin embargo, el creciente número
de investigadores y usuarios que solicitaban la consulta de los
fondos parroquiales obligó a la restricción de la
consulta de originales anteriores al siglo XVIII y de todos aquellos
cuyo estado de conservación no lo aconsejara. Esta reserva
hay que interpretarla dentro de la política de preservación
de los originales, porque el uso continuado hubiera provocado un
deterioro progresivo. Por eso, la copia en microfilm ha constituido
para este archivo un importante elemento de difusión de la
documentación, siendo todavía hoy muy útil
para la reprografía y la consulta en sala. El AHEB-BEHA ofrece
un servicio de reprografía, para el que existe un lector-reproductor
a fin de fotocopiar la documentación microfilmada. En ningún
caso se procede a la fotocopia de originales manuscritos y si no
está microfilmada o digitalizada se facilita un certificado
o copia literal.
Cuando esté en marcha a finales de este
año el Servicio
Digital del Archivo, algunos fondos ya podrán ser consultados
en red en la propia sala de consulta del archivo y los instrumentos
de descripción documentales estarán en Internet en
una web específica del propio archivo. Hemos apostado por
la reproducción digital como medio para una mejor difusión
de los fondos, no sólo porque las pantallas de ordenador
permiten imágenes de mayor calidad o incluso la restauración
digital, sino porque todo este proceso va acompañado de un
volcado de datos que aseguran una rápida localización
e identificación de los registros sacramentales. Así,
los rollos de microfilm volverán a ser la copia de seguridad
que garantice la posibilidad de recuperar o reproducir la información
en caso de pérdida de los originales. De todas maneras, mientras
dure el proceso de digitalización y, sobre todo, de indización
habrá que prever un período de transición en
el que cohabitarán en la sala las consultas de los rollos
de microfilm y de las imágenes digitales, sin olvidar el
necesario proceso de adecuación a las nuevas tecnologías
de, nuestro, afortunadamente, creciente número de usuarios,
caracterizados por un perfil muy variado en cuanto a edad y formación.
.
2.2.- La creación de un servicio
digital
La digitalización de archivos con gran volumen de documentación
plantea un reto de gran alcance
si, como hemos señalado, se opta por este cambio de soporte
como un medio de difusión activa del servicio de archivo.
El proyecto
de digitalización que hemos elaborado en el AHEB-BEHA
está enmarcado en el más amplio de creación
del servicio digital de archivo, porque la digitalización
trae consigo, además de la reproducción en otros soportes,
una redefinición de todos los servicios y políticas
del archivo.
En nuestro caso, el objetivo fundamental de la digitalización
es facilitar al máximo la consulta de los registros sacramentales
que ya en estos momentos generan más del 85 % de los pedidos
en sala y casi el 100 % de las peticiones externas (por correo ordinario,
teléfono o correo electrónico). Con las imágenes
digitalizadas es necesario redefinir todo el sistema de consulta
presencial y virtual. La consecuencia inmediata es la creación
de una intranet, porque no podíamos trasladar el actual esquema
de servicio de rollos de microfilm en sala y sustituir los rollos
por cd’s.
Todo esto ha afectado también al Área de conservación
y preservación del archivo. Por un lado está obligando
a redimensionar todo el trabajo, al tener que incluir entre sus
tareas la de preparación y comprobación de microfilmes
para su digitalización y después el cotejo de los
fotogramas, las imágenes digitales y los originales, comprobando
la perfecta correspondencia y la codificación correcta de
las imágenes porque luego esa signatura digital es la que
permite enlazarlo con la base de datos de indexación y de
catalogación.
Desde un principio el volumen de imágenes (unos 700.000 fotogramas
de sacramentales y unos 800.000 de no sacramentales y papeles varios
para el total de fondos del Archivo) y el estado de conservación
de parte de la documentación, nos obligaron a descartar el
escaneo del original y mucho menos las altas resoluciones y el color,
porque además el objetivo no era en ningún caso la
reproducción facsimilar de la documentación parroquial
sino la difusión de la información contenida en ellos.
Tan sólo en el caso de los pergaminos hemos partido del original
para llegar a imágenes en color en formato Tiff y Pdf. Para
el resto, el proceso de digitalización parte de rollos de
microfilm en 35 mm, en sales de plata y negativo y el producto final
son imágenes JPEG a 200 ppi en escala de grises como master
e imágenes JPEG a 100 ppi con marcas de agua que incluyen
el logotipo del archivo y que constituyen la copia susceptible de
ser difundida en intranet y/o internet y vinculada a la base de
datos. Las imágenes se graban en un disco duro extraíble
para su comprobación en las instalaciones del archivo. Una
vez aceptadas serán almacenadas en una unidad nas y posteriormente
se hará una copia de seguridad en cinta y/o en cd no regrabable
y/o dvd.
En definitiva, para el área de conservación y preservación,
la digitalización supone la incorporación masiva de
un nuevo soporte que hay que almacenar y conservar de otra manera
(cd’s, dvd, imágenes y documentos electrónicos).
En este momento, el AHEB-BEHA está redefiniendo
parte de su política de preservación que debe acomodarse
a los cambios tecnológicos para conservar las imágenes
digitales y todos los documentos electrónicos, intentando
asegurar la óptima conservación de la información
y de los dispositivos de almacenamiento.
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